¡PARÍS MON AMOUR!

Siempre es un placer para los sentidos estar en París, la ciudad del amor, y no hay nada más bohemio que ir en tren; este medio de trasporte tan utilizado en el pasado vuelve a popularizarse gracias a su modernización en los últimos años: calidad, buen precio y rapidez son sus principales ventajas, además de tener la posibilidad de comprar los billetes on line; comodidad absoluta.

En Hendaya se encuentra la estación que da arranque al TGV (Tren de Alta Velocidad); resulta muy fácil llegar allí, especialmente, desde cualquier punto del País Vasco. Los billetes se pueden adquirir en la web TGV-europe.com con promociones muy interesantes. Nosotros nos apuntamos a una de ellas, ¡Disfrutamos de París como lo haría un auténtico parisino!

Después de cinco horas y media de sosegado viaje llegas a la estación de Montparnasse, donde tienes opción de enlazar con el hotel vía metro; todo resulta muy sencillo. Una buena elección para alojarse es el Hotel Mercure Tour Eiffel Grenelle, a pocos pasos de la Torre Eiffel y enfrente de una boca de metro, muy importante si se quiere aprovechar el tiempo al máximo y huir de las complicaciones.


Una de las visitas obligadas es la torre Eiffel, mucho mejor si es de noche, cuando se encienden sus luces y muestra su lado más impresionante. Pero cuatro días pueden dar para mucho en París; si buscas un plan alternativo, una buena opción es visitar el  Parque de Asteríx y Obelix, a 30 kilómetros de la capital, la diversión está asegurada para grandes y pequeños; desde el mimo museo Louvre sale un autobús que te lleva al parque, ida y vuelta. Otra buena opción es ir al cine en La Pagode (57 bis rue de Babylone); sala de cine única dentro de una peculiar pagoda japonesa, cercana a un bello salón de té y un exótico jardín.

Paseando por las calles y avenidas de la ciudad te puedes encontrar lugares muy vanguardistas, como el edificio situado en 59 Rivoli: unas 5 plantas llenas de exposiciones con los artistas creando en directo; está abierto casi todo el año, los artistas van rotando y también ofrece conciertos y performances muy recomendables.

Para seguir con nuestra ruta cultural, nos acercamos a la zona donde está el centro de arte Pompidou, repleto de interesantes exposiciones; a su paso nos encontramos con una magnifica tienda de fotografía y arte, Yellowkorner en la que se pueden adquirir ediciones limitadas muy interesante.

Sin salir de la zona nos podemos tomar el plato del día en el Bristrot Beaubour; después de comer, para relajarnos, en la misma calle (Rue Quincampoix) tenemos la opción de visitar la tienda 400m, especializada en objetos de interiorismo.

Otra acción muy cultural es ir de compras ¡Cómo no, París es perfecto para ello!  No tienes excusas para no perderte en Colette 213 si te gusta lo último en diseño; muy apetecible la tienda de  zapatos de Henry Achkoyan, (89 Rue du Faubourg)  los coquetos diseños de Megeres y las eróticas curiosidades de 19/69 Curiosités Désirables. Para los más aventureros os sugerimos las compras en los mercadillos, destacando Marche Aux Puces y Marche D’aligre; donde se pueden comprar magníficos sombreros, accesorios y antigüedades a buen precio y pasar toda una mañana sin acordarse de la hora que marca el reloj.

La ruta culinaria tampoco es nada despreciable en la capital Gala; entre las opciones de infinitas nacionalidades, destacamos las deliciosas Pizzas  La Maín â la Pâte , la  cocina tradicional Francesa de Demi Lune y el premiado por la Guía Michelin 2011 restaurante de cocina Japonesa Benkay. Por último, no nos olvidamos de brindar con una buena copa de vino francés  en Jaques Melác, lugar propicio y único para comprar vino embotellado in situ  desde el propio barril.


Texto : Tensi Sánchez

Fotografía: Fernando Sanz 



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